CASA CHI

2024·Córdoba, Argentina·232.50
Sol Blanc. arquitecta
Sol Blanc. arquitecta

Sobre el proyecto

Proyecto: Arq. Sol Blanc + Arq. Dra. Sara Boccolini Colaboradores de proyecto y desarrollo: Arq. Emanuel Vilosio - Arq. Oscar Racca Garde - Arq. Rodrigo Choque Alonzo Colaboración en Conducción Técnica: arq. Darío da Vila Cálculo de estructura: Ing. Horacio Moreyra Jardinería regenerativa: Jardineros sin Fronteras. Juan Orco La vivienda se implanta en un lote urbano de la ciudad de Córdoba donde sobreviven cinco árboles nativos. En un contexto en el cual el mercado inmobiliario avanza de manera agresiva sobre nuestro patrimonio natural, arrasando biodiversidad y expulsando especies que sostienen el equilibrio ecológico urbano, el proyecto se pregunta si es posible pensar hábitats donde la ciudad y el ecosistema natural puedan convivir. El desafío estuvo en pensar una casa para dos mujeres y estos cinco árboles, asumiendo a los árboles no como ornamento sino como habitantes del proyecto, con sus propias necesidades de luz, suelo, agua y espacio. La casa surge entonces de imaginar un espacio común, donde lo construido y lo vivo se integran sin excluirse. La vivienda es un volumen orgánico que se diluye e integra espacialmente con sus patios y árboles. El gran algarrobo protagoniza el proyecto, abrazando los espacios de mayor estancia y organizando las visuales principales. La casa se recuesta sobre el frente sur del lote y la medianera oeste, abriéndose estratégicamente al nor-este para favorecer el acondicionamiento térmico pasivo. La iluminación natural, la ventilación cruzada y la captación solar en invierno se convierten así en elementos clave del diseño. Durante el proceso de diseño se trabajó estrechamente con las comitentes para configurar espacios que respondieran a sus modos de habitar, priorizando la relación interior-exterior y la convivencia con el entorno natural existente. La accesibilidad universal fue un requerimiento central del proyecto. El desarrollo de la casa en un solo nivel, la ausencia de escalones, las circulaciones amplias, el asiento en ducha y la continuidad espacial garantizan que la casa acompañe todas las etapas de la vida. Una de las comitentes expresó desde el inicio que esa sería su última casa, su lugar para envejecer y permanecer hasta el final de sus días, y el proyecto asumió ese horizonte temporal completo como condición proyectual, no como limitación. Los materiales elegidos para la construcción son materiales a la vista (hormigón armado, chapa oxidada, madera, bloques de cemento y vidrio). Esta decisión busca resaltar la naturaleza de cada material, minimizar gastos innecesarios en terminaciones que los oculten o "maquillen", y reducir la generación de escombros y desperdicios propios de la obra tradicional. El portón de chapa oxidada y los adoquines de hormigón dialogan con el hormigón visto, los árboles y el paisaje doméstico que se construye. La materialidad, la gestión y los modos de construir son centrales en este proyecto. Algunos detalles constructivos y decisiones materiales se exploraron y definieron durante el proceso mismo de construcción. El proyecto no se detiene en la documentación técnica sino que se despliega en el acto de construir, reconociendo que el diseño es un proceso continuo que atraviesa el hacer y el habitar. Bloques de cemento y vidrios reutilizados configuran cerramientos traslúcidos que tamizan la luz sin perder privacidad. El valor de esta arquitectura no está en el costo de sus materiales sino en el espacio que construye, lo que posibilita, lo que restringe, lo que permite sentir y vivir. Una arquitectura austera, de bajo mantenimiento, que rechaza el lujo como exhibición. El proyecto contó con el acompañamiento de Jardineros sin Fronteras, colectivo comprometido con la restauración ecológica y la jardinería regenerativa, quienes trabajaron en la preservación de las especies nativas durante la obra y desarrollaron posteriormente la propuesta de parquización complementaria a los árboles existentes. Regenerar el ecosistema natural en la ciudad no es un gesto romántico sino una necesidad urgente, crear refugio para pájaros, insectos y flora nativa que el modelo de ciudad actual expulsa. La arquitectura puede ser soporte de biodiversidad, permitiendo que lo construido y lo vivo convivan sin excluirse. La casa CHI propone entonces una forma de habitar que reconoce que somos parte del ecosistema, que construir implica cuidar el territorio, y que preservar lo existente y construir con lo disponible no son solo decisiones proyectuales sino posiciones éticas frente a la crisis ambiental urbana que atravesamos.

Ficha técnica

Año
2024
Superficie
232.50 m²
Ubicación
Córdoba, Argentina
Tipo
Residential
Fotógrafo
Juan Cruz Paredes

Marcas usadas en este proyecto

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Foto del proyecto
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