Sobre esta foto
En el corazón de San Cristóbal, una casa de 1926 guarda en sus muros la memoria de casi un siglo. Su arquitectura, testigo de generaciones, conserva el carácter y la esencia de la época, pero pedía ser repensada para el habitar actual. La recibimos con la nobleza de sus materiales originales y también con las huellas del tiempo: espacios oscuros, circulación poco fluida y escasa relación con el exterior. Nuestro desafío fue respetar su identidad, potenciar su valor patrimonial y darle una nueva vida en diálogo con las necesidades de hoy. El patio, antes un espacio de paso, se convirtió en el v